El ajedrez de la dama.
Es sabido que el ajedrez se extendió por Europa a través de los reinos españoles a quienes les había llegado por los pueblos musulmanes que habían conquistado la península en el siglo VII. El juego de ajedrez que introdujeron los árabes tenía reglas diferentes a las que conocemos ahora, en general la diferencia radicaba en los movimientos de las piezas, los cuales eran de pocas casillas, ésta fue la razón por la cual hacía que el juego tuviera un desarrollo lento, había partidas que duraban días. En este ajedrez la Dama no existía como tal, los árabes traían una pieza llamada “Alferza” la cual sólo se podía mover dos casillas.
En el ajedrez de los musulmanes el Alferza era una pieza que representaba al consejero del rey o al guardián (del persa "farzin"). Su movimiento era de una casilla hacia cualquier lado pero sólo de forma inclinada aunque en su primer movimiento tenía la opción de moverse tres casillas. Su importancia era muy menor a la que tiene ahora.
La revolución del ajedrez sucedió precisamente cuando esta pieza fue sustituida por la Dama (principios del siglo XIV), quién debido a la multiplicidad de movimientos que tenía le dio un mayor dinamismo al ajedrez.
Se piensa que el paso de la figura de consejero del Rey a la figura de Dama o Reina se debió a la importancia que comenzó a tener la figura de la reina,. Sobre todo en España, cuna del ajedrez moderno, la reina Isabel la Católica tenía gran influencia.
La obra más antigua en la que se ha encontrado la figura de la dama, es un poema valenciano titualado "Hobra intitulada scachs d'amor feta per don Franci de Castelvi e Narcis vinyoles e mossen fenollar", mejor conocido como Scachs d'amor (el ajedrez del amor). Contemporáneo a este poema está un escrito que es considerado el primer tratado de ajedrez en el mundo el Llibre dels jochs partits dels schacs en nombre de 100 (Libro de los juegos y partidas del ajedrez en número de 100), en éste la pieza del Alferza también es sustituido por la Dama.
El ajedrez contemporáneo se forjó casi en su totalidad en el siglo XV. El factor que determinó que esto sucediera fue la invención de la imprenta, gracias a ella los tratados sobre ajedrez se pudieron imprimir en cantidades extensas y difundir. Las reglas que contenían la mayoría de los libros eran las que se habían establecido en la recién nacida España.
Imagen del «Arte de Ajedrez»